jueves, 22 de marzo de 2012

Cap 11: Espera

La verdad es que Liam se hizo de esperar, pero casi no noté pasar el tiempo. De una piedra, me quedé observando cómo su espalda desaparecía en la noche. Iba a reunirse con el demonio ése, para que le dijera cómo llevarme al infierno. Era imposible que... debía de haber oído mal. Liam no sentía nada por mí. Amistad, pena, comprensión... quizá, pero no amor. No como lo oí yo.
Sin embargo, él me había transmitido ese pensamiento. No lo había hecho voluntariamente, desde luego. Pero era tan suyo como sus grandes ojos azules, que me miraban hacía instantes con gran convicción, como asintiendo ante la afirmación.
'Te amo'. Dos palabras, mil mundos. ¿Cómo podía ser esto tan complicado?
¿Acaso era posible que Liam estuviera enamorado de mí? Pero si apenas hacía dos días que le conocía. No me lo podía creer... ¡él era mi secuestrador! Había notado que hablábamos más, pero... no se me habría ocurrido nunca que la razón por la cual él se mostraba más abierto era que se había quedado prendado de mí.
Y tenía más preguntas. ¿Qué sentía yo por él? Desde luego, me atraía de algún modo que aún no era capaz de identificar. Pero quizá eran mis hormonas revolucionadas.
Vale, Liam estaba bueno. Pero eso no significaba nada. Podría significar un noviazgo de poca monta en condiciones normales, en el instituto. Pero, ¿habiéndome secuestrado? Necesitaba mucho más que una cara bonita para que me gustara.
Ni siquiera sabía si eso era posible.
Debería odiarlo por haberme arrancado de mi vida. Aunque, claro, visto desde su punto de vista, me había salvado de morir a manos de un zombie y me llevaba hacia un destino (quién sabe) quizá mejor. Quizá todo lo que quería el diablo era felicitarme por mi cumpleaños, que era el mítico 31 de octubre.
Sacudí la cabeza. Estaba loca. El diablo había ofrecido precio por mi cabeza, viva o muerta. Estaba condenada. Aunque, igualmente, Liam me había salvado la vida de momento, porque si no fuera por él ya estaría pudriéndome en el maletero de un zombie.
No podía escapar, porque enseguida me encontraría cualquier otro monstruo que sería mucho menos amable que Liam. Quizá les convendría más llevarme muerta ante el diablo, aunque entonces recibieran menos recompensa.
Mi vida pendía de un hilo: Liam.
En ése momento, me di cuenta, nerviosa, de que Liam llevaba ya mucho tiempo fuera. ¿Cuánto duraba una reunión normalizada con el demonio más poderoso de la zona? Había pasado casi hora y media desde que lo había visto por última vez. Empecé a precuparme.
'Liam puede cuidarse por sí solo, no seas tonta', me dije. Él sabía lo que le convenía, y también lo que me convenía a mí. Me había dicho que no saliera del coche. Era peligroso, ciertamente.
Ojalá me hubiera dicho cuánto tiempo tardaría en volver. Como una estúpida, me di cuenta de que ni siquiera sabía dónde había quedado con Kondor. Quizá en la fábrica de piscinas desierta, pensé. Pero no creía. Demasiado cerca. Sabía que a Liam no le gustaría estar tan visible.
Pasó media hora más. Eran las dos de la noche y no podía parar de estrujarme los dedos.
'Liam, ¿dónde estás?' pensé con todas mis fuerzas. Quizá él consiguiera captar mi pensamiento. Quizá podía oírme a distancia.
Pero la noche era cada vez más negra y en mi cabeza no había más voces que la mía.

No hay comentarios:

Publicar un comentario